Vis a Vis o la Realidad contra la Ficción.

imagesimages

 

 

Siempre me quejo de lo lejos que están de la realidad las opiniones de los tertulianos en los programas de la tele, e incluso muchas veces, de las barbaridades que dicen los titulares de prensa en cuanto a las noticias jurídicas.  Y es que hay que ver los disgustos que nos ahorraríamos (y las estupideces) si en las teles contrataran a buenos asesores jurídicos.

Creo que eso en Estados Unidos lo llevan mejor, como casi todo, y en la serie Big Bang, tienen a un físico en nómina, para asegurarse de que nuestro amigo Sheldon Cooper no diga ninguna tontería, y no sé, por ejemplo, si en Anatomía de Grey pasa lo mismo, pero la verdad es que lo que dicen suena bastante bien. Si anda por ahí algún entendido que lo aclare.

La cuestión es que aquí, tenemos series, como Vis a Vis, de Antena 3, que es entretenida, yo no lo niego, pero en la que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Desde el principio, hasta el final.

Y es que vamos a ver. Lo primero es que la muchacha rubia, muy mona ella, de inocente no tiene ni un pelo. Porque lo habrá hecho por “amor” ese loable sentimiento, pero que se llevó el dinero de la caja se lo llevó, aunque luego se lo diera al novio. Lo que hiciera con el dinero después del acto de llevárselo es irrelevante. La cuestión es que lo sacó de la caja, y que sabía que estaba mal. Que el otro fuera, cómplice, inductor, o cooperador necesario, pues seguramente, pero eso no le resta un ápice de culpabilidad a ella. Que es lo que muchos no entienden cuando una se lo explica, que de eso precisamente va el derecho penal. De que hay que hacerse responsable, precisamente, de los propios actos, sin importar los motivos de éstos.

Segundo. Parece ser que la chiquilla está como preventiva, o eso se deduce de la búsqueda de un abogado, y etc. Y de la práctica y de la experiencia, yo diría que no es fácil que metan a una chiquita en prisión preventiva, pidiéndole siete años de cárcel por un delito económico, sin antecedentes penales, ni riesgo de fuga, ni de reiteración delictiva. Véase al Sr. Urdangarin, al que le piden 19, y está en la calle más fresco que una lechuga.

Sigo. En las cárceles españolas NO hay uniformes. Está prohibido por la Ley. Cada uno se viste con su ropa y si no puede Instituciones Penitenciarias te la proporciona, pero no un uniforme.

Hay mucho más. Tanto más que no sé bien por dónde empezar.  No tiene mucho sentido que al entrar en la prisión le hagan a las pobres reclusas un tacto, no se sabe si rectal o qué, y luego por la cárcel circulen todo tipo de cosas clandestinas, como dinero, teléfonos y drogas. La gente va y viene como quiere por todo el recinto, tanto de día como de noche. No he visto ni un solo asistente social en todos los capítulos, los preventivos están mezclados con los penados, los jóvenes con los adultos, se incomunica a la gente así por las buenas,sin orden del juez, porque una cosa es aislamiento en celda, que sí, y otra prisión incomunicada,  te ponen en la celda que le da la gana al funcionario, no hay clasificación…

En fin. Que si, que yo entiendo aquello de la licencia poética, y creativa, pero que me gustaría un poco más de rigor,  y así compaginamos un poquito las dos cosas y mejor, ¿no?

Cuando un preso, o un penado, entran en la cárcel, se observa una separación estricta de los preventivos con los condenados. La primera noche, la suelen pasar en una celda del departamento de ingresos, donde se les observa para hacer la clasificación, y según la peligrosidad, la actitud, el delito, los antecedentes, se les coloca en un módulo u otro.  En la mayoría de las prisiones, se tiende a que las celdas sean individuales, siendo el hecho de que sean compartidas una situación que, legalmente, debe ser excepcional y debida a una situación coyuntural de alta ocupación del centro. Los jóvenes, deben estar separados de los adultos, y los peligrosos de los que no lo son. Es inaudito que en la misma celda haya una reclusa con un delito de sangre y otra con un delito económico.

Las visitas ordinarias, se hacen en locutorios, con la gente separada por metacrilato, y teléfonos, no en habitaciones con mesas y sillas, y no hay comunicación física entre el interno y los parientes, que, por supuesto son cacheados a la entrada. Y está prohibido tener dinero, no digamos móviles o drogas. hay unas tarjetas con las que los internos pueden comprar en los economatos de la prisión. Hay registros aleatorios de las celdas día si día también. No es posible, o al menos no es fácil, ocultar objetos prohibidos. Por otra parte no es un mito que existan cárceles en España con pista de deportes y piscina.

En  muchas de las prisiones españolas existe lo que se llama módulos de respeto, que son aquellos en los que ingresan los penados que con un solo delito, firman una especie de contrato en el que se comprometen a llevar una conducta intachable dentro de la prisión. Suele ser en estos módulos donde ingresan directamente los condenados por delitos económicos.

Lo dicho. Claro que, si nos atenemos a la verdad no nos da para una serie. Nos cargamos el argumento entero de un plumazo. Porque ni a la muchacha la pueden acosar la madama compañera de celda, ni la asesina de la otra, ni la novia de la de los rizos. Ni habría gente pululando por allí a todas horas, ni un médico un poco salidorro, ni nada de eso. Y claro, puede que el producto final fuera algo más aburrido. Pero, lo que sí es verdad, es que las cárceles son un mundo en si mismas, sin necesidad de edulcorarlas, ni de añadirles o quitarles nada, y  lo digo también. Pero eso es otra historia, y puede que la cuente en otro momento.

Espero que te guste mi trabajo, como siempre. Os doy las gracias a todos los que, semana a semana, os molestáis en visitar y leer este blog que escribo para vosotros. Si os gusta, ya sabéis. Sharing is caring. Y dudas, al email que figura arriba. Estoy al otro lado.

 

Un abrazo

Julia (La mente creativa de 2Ms)

Artículos relacionados

Comentar