Redes Sociales Sí, pero….

Redes Sociales Sí, pero….

El otro día, estuve en una Televisión Local hablando de los llamados nuevos delitos informáticos “Sexting” “Ciberbullying” o “Grooming”. El Tema surgió, porque La Subcomisión de Redes Sociales del Congreso de los Diputados (dependiente de la Comisión de Interior) ha ratificado el informe que pide al Gobierno una regulación más exhaustiva que mejore la seguridad en Internet de los usuarios. leer más sobre esto: Los expertos piden penas más duras contra el ‘ciberacoso’ a menores

Llegados aquí, la gente se pregunta, ¿Cómo es posible que de pronto surjan estos delitos nuevos, así como si fuera de la nada? Y la cuestión es que realmente no surgen de la nada. El derecho o la Ley, lo que tiene, es que suele ir un paso por detrás de la sociedad a la que regula, y estos delitos no son nuevos, lo que pasa es que ahora se cometen con ayuda de las redes sociales, y eso es lo que está sin regular, el modo o la forma de comisión del delito, pero no el delito en sí.  Tomemos como ejemplo, ¿qué es el Ciber Bullying,?

Pues con todo su nombre extranjero, no es más que  el acoso de toda la vida, pero utilizando las redes sociales. Por qué se habla tanto y tiene tanto calado como figura? Porque los acosadores no se caracterizan por ser personas valientes, y las redes les dan un cobijo perfecto para crear perfiles falsos y nuevas identidades para que el acoso sea impune. Hay que tener en cuenta que estos niños son lo que llama nativos digitales, son una generación que ha crecido con todos los medios digitales disponibles a su alrededor, y no como nosotros, que hemos tenido que aprenderlo.

Por otro lado, los adultos, como tales, tenemos que tener en cuenta que para un adolescente hay muy poquitas cosas tan importantes como ser aceptado entre sus pares. Si, por el contrario, es objeto de burlas, y encima esas burlas, no se las hacen a la cara, donde solo las oiga él o ella, sino que las publican en cualquier red social, donde las puede ver cualquiera, amigo o enemigo, el problema se convierte en una desgracia.

Yo, por mi ejercicio profesional, conozco casos de niñas que han recibido audios insultantes, acerca de su peso, por WhatsApp, y lamentablemente, dos años después todavía no solo no lo han superado, sino que la situación ha desembocado en un trastorno alimentario.

Y ello por no hablar del sexting. La palabra “sexting” es un anglicismo, que proviene de la contracción  entre “sex” y “texting”. Se conoce como sexting el envío o publicación de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles. En este caso, sí es una figura muy novedosa, porque obviamente hace diez años prácticamente no había móviles y menos smartphones. Se empieza a oír a hablar de sexting en 2005 en Australia. Y es curioso, porque aunque a las personas de cierta edad nos pueda parecer una barbaridad o una locura, en una encuesta estadounidense de 2008, el 22% de las chicas encuestadas y el 11% entre 13 y 16 años reconocieron haber enviado alguna vez alguna foto de sí mismas desnudas o semidesnudas. Y no me extrañaría que hoy en día esos datos estén bastante por debajo de los reales.  No es un delito en sí mismo, salvo por el uso que le dé el receptor de la fotografía. Sí es el origen de múltiples problemas, ya que si quien recibe la fotografía la distribuye o la publica, sí que podemos encontrarnos con muy diferentes figuras delictivas.

02-ciberacoso

En cuanto al Grooming, hablamos del pedófilo de toda la vida. Del que se esconde en las redes bajo el perfil de otro niño o adolescente con el objeto de que le manden fotos o videos, a ser posible eróticos o pornográficos, y vaya usted a saber qué más.

Pero vamos con unos cuantos datos, para tener claro que el campo está bien abonado para la comisión de estos delitos. En España hay 18 millones de usuarios de redes sociales. Entre ellos, el 97% de los menores de edad, de entre 14 y 17 años. Y yo creo, por cierto, que el otro  3% se equivocó al responder a la encuesta o andaba despistado o pertenece a alguna iglesia rara.

Y ahora viene la pregunta del millón. ¿Qué hago si me entero de que a mi niño o a mi niña la están acosando, le está pasando algo de esto?

Pues lo primero es ponerlo en conocimiento de la policía, o de la fiscalía de menores, porque a veces tendemos a quitarle importancia y a pensar que son cosas de chavales y que ya se le pasará, y son cosas muy serias. Y es mejor pecar de prudente que dejarlo pasar sin ofrecerle a tu hijo/a la ayuda que necesita desesperadamente.

La única ventaja que tiene este tipo de delitos, si es que podemos llamarlo ventaja, es que dejan rastro. En los Juzgados vemos todos los días los famosos mensajes de WhatsApp que acreditan las coacciones o las vejaciones, o los pantallazos de Facebook. Lo que ocurre es que a veces cuesta un poco más identificar el emisor, pero los Grupos de delitos informáticos de la Policía trabajan cada día más y mejor en ello.

Y esperemos que las 50 medidas sean realmente efectivas, y que el Gobierno las apruebe, y que, de esta manera, tengamos un arma más, para la lucha contra el acoso, en todas sus formas.

Si te gusta mi trabajo, no te olvides de compartirlo. Y si tienes cualquier duda, no te cortes, dale al email, estoy justo al otro lado.

Julia.

 

Artículos relacionados

Comentar