Penalistas. Esos desconocidos.

Penalistas. Esos desconocidos.

 

Pues yo opino que no se puede ser bueno en todo. No creo que haya mucha gente que discrepe  conmigo.  Se te puede dar bien cocinar, y no saber coger una aguja, o tener mano con las plantas y ser un desastre con las matemáticas. Pasa mucho.

En la abogacía pasa igual. Que no se puede ser bueno en todo. Yo, por ejemplo, no creo haber llevado en mi vida un procedimiento laboral. De hecho, creo recordar que Mercantil, Laboral, y Financiero fueron las tres últimas asignaturas de la carrera que aprobé.

Por eso no se me ocurriría en la vida llevar un concurso de acreedores, o cualquier tema fiscal.

Sin embargo, hay una rama del derecho de la que, tristemente, a veces parece que sabemos todos. Y no es ninguna rama tonta, no. Es el Derecho Penal. Parece mentira, pero cualquier valiente se mete a redactar una denuncia, o una querella, o a llevar  la defensa de cualquiera, sin pararse a pensar si sabe lo suficiente o no.  Pasmada me quedo a veces, en serio, de hasta qué punto llega el desconocimiento de compañeros en conocimientos absolutamente básicos en derecho penal. Como que no te puedes adherir al escrito de acusación del fiscal en el escrito de defensa. Yo lo he visto hacer. Lo juro.

Es como si el derecho penal fuera el hermano pequeño de todos los derechos.  Como oímos hablar de él en la tele, como el procedimiento es relativamente sencillo,  parece que cualquiera es capaz de llevar con éxito un procedimiento penal, al contrario que en otros campos que sí requieren más claramente una especialización.

Solo puedo decir, como especialista en este tema, que esto es un error, y a veces un error grave,  de hecho, parece mentira que la única rama del derecho que puede afectar tan claramente a la vida de una persona, sea ejercida tan alegremente por abogados inexpertos.

Pongamos un ejemplo. Polémico, quizás. El abogado de Iñaki Urdangarín. Mario Pascual Vives. Si uno se molesta en mirar la página de su bufete, verá que el derecho penal es sólo la cuarta de las especializaciones que este compañero se atribuye. No es de extrañar, entonces, la errática línea de defensa que le vemos llevar, intentando cargar sobre los hombros de quien tiene multitud de pruebas contra tu cliente, toda la responsabilidad de los hechos, cuando probablemente hubiera sido mucho más acertado intentar una defensa conjunta. Es sin duda un gran abogado. Un ejemplo de discreción y buen hacer ante las cámaras en un caso sin duda mediático y claramente complicado. Pero no es especialista en derecho penal. Y sorprende que alguien le confíe la posibilidad de pasar 19 años de su vida en prisión.  Y si no el de la infanta: Miquel Roca. Que será un padre de la constitución pero de derecho penal lo único que sabe es que el derecho de defensa sale en el artículo  17. No. La defensa real no la lleva él, la lleva un compañero que sabe.

Esto solo hace confirmar mi opinión sobre el desconocimiento general sobre el penal.

Así que, penalistas. Unámonos. Impidamos que especialistas en laboral firmen querellas.  Riámonos de los patinazos de todos aquellos que aceptan alegremente casos que no saben llevar. Informemos a los clientes. Reivindiquemos nuestra especialidad.

Ya tenemos bastante con la mala prensa tradicional del abogado penalista, que no todo el mundo entiende que hay que defender a todo el mundo y la redundancia es en este caso un juego de palabras, y con la lucha diaria con la mala prensa en general, porque hay que ver lo poco que saben los periodistas de derecho y lo mucho que se atreven a hablar, y, ¿de qué derecho hablan? ¿cuál es el derecho que sale en la tele? El penal por supuesto. Y, ¿a quién juzgan? Al malvado abogado que se atreve a defender al malvado culpable del delito juzgado y condenado por la opinión pública que ellos mismos han creado.

Que levante la mano el que no le hayan preguntado nunca si defendería a un pederasta o a un violador. Y luego le han mirado con desprecio al contestar que sí.

Pero la pregunta es al revés. ¿Y si es inocente?.

Y encima, para el público en general, cualquiera que tenga un título está en condiciones óptimas para ser abogado defensor aunque no haya abierto un código penal en su vida.

Señoras, señores. El título de abogado no sirve para todo. Hay que saber de lo que se habla. Hay que conocer qué pruebas presentar, cuándo, los tipos de los delitos, la jurisprudencia…

Un poquito de  por favor….

¿O tú le pedirías a un fisioterapeuta que te operara a corazón abierto? Pues eso.

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