La Reforma Penal. Una entrega.

La Reforma Penal. Una entrega.

El viernes pasado, el Iltre Colegio de Abogados de Málaga, Delegación de Fuengirola, organizó una estupenda Jornada sobre la Reforma Penal que se nos viene encima, y digo se nos viene encima, porque entra en vigor el próximo 1 de julio y nos va a pillar a todos con el pie cambiado, ya que han sido tantas las vueltas, tantas las versiones, que al final, iremos aprendiendo como se aprende todo, a base de práctica, y a base de recurso, y a base de sentencia.

La Ponencia que a mí, personalmente, me pareció más interesante fue la que nos impartió Don Julián Cruz, Magistrado Juez del Juzgado de lo Penal número 7 de los de Málaga, que nos habló de las novedades que trae el Código Penal en materia de suspensión y sustitución de penas.

Es una cuestión que se da mucho en la práctica penal del día a día, y que, con la regulación actual lleva algunas veces, a mi entender, a resultados profundamente injustos, y desde luego completamente contrarios al espíritu de la Ley y al fin de pena expresado en la Constitución, que no es, ni desde luego puede ser, mientras no se reforme la Constitución, otro que la reinserción del delincuente.

Pongamos por ejemplo, el caso de… Ramón.  Camionero. Un hombre normal y corriente que tuvo una mala tarde. Un hombre nervioso, divorciado, que un día fue a buscar a sus hijos a casa de su ex mujer, y tuvo la mala suerte de pelearse con ella, a voces en la calle. Ella dice que la amenazó, él dice que no. Salió el padre de ella, y casi se pegan allí. Ramón dice que al que insultaba era a su exsuegro. El exsuegro y la exmujer que era a ella. La cuestión es que lo condenan a 8 meses de prisión por amenazas. Y el fiscal se niega a la suspensión de la pena porque no es delincuente primario.

Vaya por Dios. Ramón tiene un antecedente penal por un delito de alcoholemia de 2011.  Y aquí es donde una se pregunta, ¿y que tendrá que ver el tocino con la velocidad?, ¿y qué tiene este pobre hombre de peligroso?

Pero no. La pena no se suspende. Y el resultado final, es que pretendemos meter en la cárcel a un padre, que sostiene económicamente a sus hijos, por una riña que tuvo una tarde, y del que no existe, absolutamente ningún indicio de que sea peligroso, de que vaya a volver a delinquir, de que no esté correctamente insertado en la sociedad, etc. Al contrario, lo que vamos a facilitar es que en el tiempo en que esté en prisión no pueda pagar la manutención de sus hijos y sea denunciado de nuevo  por su exmujer, cometiendo de esta manera un tercer delito cuya pena también tendrá que cumplir.  Y luego, eso sí, bien que se nos llena la boca diciendo que el fin de la pena es la reinserción. No sé qué reinserción necesita Ramón que lo único que hace es ir a trabajar todos los días con su camión.

Ahora mismo, en estos casos, lo que hacemos los abogados, y eso lo sabía Don Julián muy bien, es dilatar al máximo el momento de la entrada en prisión. Contra el Auto que deniega la suspensión de la pena, y ordena la entrada en prisión, ponemos, primero, un recurso de reforma, luego un recurso de apelación, y luego si nos los deniegan todos, solicitamos la sustitución de la pena, por trabajos en beneficio de la comunidad, o multa, y si lo deniegan, vuelta a empezar, con los recursos.

Es fácil. En prisión nadie quiere entrar.

Sin embargo, la reforma del Código Penal que entra en vigor el 1 de julio, nos dice, en su art. 80 que para que la pena se suspenda, el condenado deberá haber delinquido por primera vez, pero que no se tendrán en cuenta delitos que, por su naturaleza o circunstancias carezcan de relevancia para valorar  la probabilidad de comisión de delitos futuros.

Una novedad importante. Aunque a simple vista no lo parezca. Por lo pronto para Ramón, eliminaría de un plumazo la posibilidad de entrar en prisión, porque, digo yo. ¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad? Es decir, ¿una alcoholemia con unas amenazas? Un hombre que trabaja, que mantiene a sus hijos que no ha vuelto a tener ni un incidente….

Don Julián lo cuenta y yo veo el cielo abierto. Se me hace julio antes de que Ramón entre, seguro. Le aplican el nuevo código y en paz. Y levanto mi mano en el turno de preguntas, y pregunto, toda candorosa: ¿Y qué pasa con las ejecutorias que estén en ese proceso de recursos que usted ha mencionado, y el condenado no haya entrado todavía en prisión?

Y mi gozo en un pozo. Me dice Don Julián. El nuevo código solo se va a aplicar a los delitos cometidos después del 1 de julio o a las ejecutorias que se abran después del 1 de julio.

Mi gozo en un pozo. Insisto.  Pobre Ramón. Pero como la cosa me chirría un poco, bastante, ayer, curiosa por naturaleza me fui a mirar las disposiciones transitorias de la afamada Ley de reforma.

Y en contra de lo que yo entendí en la Jornada  del viernes, sí que prevé la revisión de las sentencias, cuando las penas sean más favorables, y en cuanto a los recursos, la aplicación de la nueva ley en su resolución.

Entiendo por lo tanto, que si yo recurro en apelación la denegación de la suspensión de la pena a mi cliente, por no ser delincuente primario, y la Audiencia resuelve este Auto después del 1 de julio, ya debe aplicar el artículo 80, en vigor, por ser más favorable al reo.  Aunque sea un Auto y no una sentencia.

Obviamente este es mi criterio, y no seré yo quien decida. Y esto, Don Julián, si llega usted a leerlo, se lo digo desde el cariño, y desde la humildad, y teniendo muy presente aquello que decía mi padre de que la ignorancia es muy atrevida.

Pero yo, desde luego, caso que me llegue, caso que lo voy a pelear con uñas y dientes en este sentido. Porque cada procedimiento tiene una persona detrás. Con un corazoncito, y una familia, y unos sentimientos. Y a veces, desde el Juzgado, mirar a los letrados, o mirar a la gente, es como mirar la playa desde el mar.

Please. Comparte. Y si te gusta házmelo saber. Nos leemos.

 

Julia.

 

 

 

 

 

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1 Comentario

  • Publicado 19 Mayoo, 2015

    José Ignacio¡

    Tú criterio es el correcto, no el del Juez D. Julian

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