Guardia de Comisaría

Guardia de Comisaría

Ayer estuve de Guardia. De guardia en Comisaría. No sé cuántos de nosotros nos acordamos de aquella serie que se llamaba Turno de oficio, pero no seremos muchos. Seremos los que veíamos uno de los dos canales de la tele allá por el año 1987, y seguíamos cada semana las peripecias de Cosme, Eva y el Chepa. Yo, con mis catorce añitos de entonces, sabiendo ya que quería ser abogada, me imaginaba como Cosme, buena, concienzuda, preocupada.

Hoy, después de tantos años, me veo más como el Chepa, algo más descreída, pero sin duda mucho más profesional, más peleona, pero mucho, mucho más dura de pelar. Menos tiernita.

La cuestión, es que, cuando ayer por la  mañana llegué a Comisaría vino a hablar conmigo el mismo Jefe del Grupo de Atención a la Familia.

-Este Fulanito es una Prenda,  me dice.

– Como todos, le contesto.

-Lo voy a traer a declarar esposado.

-Pues tráigalo usted, pero déjeme que vea el atestado mientras…..

Y miro. Y Fulanito efectivamente es un prenda. Tiene una orden de alejamiento de Fulanita, y una pulsera de ésas para que no se pueda acercar.

Hay dos atestados. Uno por quebrantar la orden de alejamiento unas diez veces en tres días,  y el otro por romper  cuatro pulseras, y ayer, por darle una patada a la puerta de los calabozos y romper la cerradura.

Y lo traen. Lo primero que me dice la Agente nada más traerlo es que pidió un Habeas Corpus y se lo denegaron. (¿Eso?, Dice Fulanito, eso no sirve para una mierda, doce años preso y no conozco a nadie que se lo hayan dao) Y ante la pregunta de si piensa declarar en Comisaría o en el Juzgado, va Fulanito y dice que en los dos lados. Y yo me echo a temblar que ya sabéis lo que opino de declarar en comisaria.

Primera Pregunta: ¿Te has acercado a Fulanita estando la orden de alejamiento en vigor?  Hombre, pos claro! Y ella a mi, digo! Si es ella la que me busca!

Segunda Pregunta: Y si tenéis las pulseras ¿cómo hacéis para acercaros? Pos ella deja su cacharrillo en su casa y se viene pa la mia. Pero es que yo le he dicho que me quite la pulsera y ella ma dicho que no, que asi tiene más poder en el juicio, y que asi no me puedo ir con otra.  Y un día me encerró en su casa, pero fue rapto y no secuestro, porque duró menos de 24 horas.

Aquí yo ya no sabía bien dónde meterme. Fulanito iba cantando como un pajarito, auto inculpándose todo el rato, como si el hecho de que Fulanita se acercara a él le quitara la responsabilidad en el delito. Y mira que yo le hacía gestos, eh? Pero si yo le hacía gestos, más gestos me hacía él a mi, que al final parecíamos dos monos mirándose raro.

Pero eso ni siquiera fue lo peor. Lo peor fue cuando llegamos al otro atestado. Por desobediencia grave y daños. Y Fulanito que pregunta: ¿Y eso que es? Y le dice el Policía: que te lo explique tu Letrada. Ea. Ahí queda eso.

Y allá que voy yo, toda candorosa, a explicarle que él lleva una pulsera por orden judicial, y que si se la quita está cometiendo un delito contra la administración de Justicia, y no contra Fulanita, y que si encima rompe las pulseritas que valen un dineral, pues las tiene que pagar.

Y él que me mira muy extrañado durante unos segundos. Y se queda callado el tiempo suficiente como para que yo piense, pobre de mí, que lo he convencido. Y es  entonces cuando exclama. ¡A mí lo que diga el juez me come la polla! Y de mí no vais a sacar ni un duro porque yo soy inocente,  y he roto cuatro pulseras, porque yo con esto me siento amarrao como un pitbull, y yo no soy un pitbull, y sus digo otra cosa: que sepáis, que el que sus ha puesto las puertas de los calabozos sus ha engañao, porque le he dao una patada  descalzo y se ha roto la cerradura,  conque tú me dirás a mí la mierda de puertas que sus han puesto….

Yo ya no sabía si echarme a reír o a llorar, porque obviamente el pobre Fulanito no era consciente del lío en el que se acababa de meter. Sobre todo si tenemos en cuenta que cada pulserita cuesta alrededor de los 5.000.-€

Mi único consuelo fue que en ese momento. En el preciso momento en el que estaba intentando decidir si me echaba a reír o a llorar, oí la voz de la agente que me decía con cierta timidez: Letrada, ¿ lo de la polla del juez lo pongo o no lo pongo? Le dije que no con profundo agradecimiento y los ojos como platos, que cualquier otro lo pone, lo resalta con negrita y lo subraya.  Fulanito, después de firmar su declaración como “El chulo” (Literal), se fue muy contento despidiéndose de mí con un : Adiós Guapa! Y diciendo que la quinta pulsera le iba a durar a él dos telediarios. Cosas que tiene esto de ser abogada de oficio.

No sé si hoy habrá pasado mi amigo a disposición judicial, y qué habrá hecho Su Señoría. Pero no puedo menos que confesar que tengo cierta curiosidad, tal vez mal sana, por si ha tenido…narices, de decirle al juez lo de la polla en su cara. Aunque lo dudo bastante. Que luego cuando ven al juez se viene abajo hasta el más “pintao”

Al final mi Guardia se saldó con siete detenidos, entre menudeo, ciberbullying a un menor, (qué de moda por favor se está poniendo esto, y qué triste es) algún que otro quebrantamiento de condena más, y algún que otro delito contra la seguridad del tráfico. Y me dieron las nueve de la noche en Comisaría, entre pitos y flautas.

La pena de las Guadias de Comisaría es que son como una historia inconclusa, en la que te enteras del principio, asesoras al cliente, le dejas, en la medida de lo posible, el atestado lo mejor preparado al compañero del Juzgado, pero el que lleva el procedimiento al final es el otro….

Sin embargo tengo que reconocer que ayer, al menos, con mi amigo Fulanito, me tuve que reír, aunque el asunto no tuviera maldita la gracia. Sobre todo para él. Lo dicho, es lo que tienen las Guardias de Comisaria….

Porfa, siéntete libre de compartir, y nos leemos pronto!

Un abrazo

Julia

 

 

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