Cambiando la abogacía, y casi el mundo

Cambiando la abogacía, y casi el mundo

Hace unos días estaba con unos amigos tomando unas cervezas, y salió en la conversación un vídeo de dos adolescentes intentando usar un teléfono de rosca que puedes ver aquí , te recomiendo mirarlo, es un momento y es impresionante, de verdad. La conversación derivó en seguida a lo mucho que han cambiado las cosas en poco tiempo, y alguien hizo un comentario que me pareció muy interesante. Y es que, en comparación, las cosas durante la vida de, pongamos mi abuela, no sufrieron el drástico cambio que han sufrido durante la mía. Y si, no me voy a poner a hablar de la EGB ni de los cassettes que rebobinábamos con un boli. Pero si lo pensamos un momento, aunque todos imagináramos que en el año 2000 iríamos por la calle con coches voladores, pocos podíamos pensar que tendríamos (ay! los spectrum y los commodore) terminales que nos cabrían en la mano, y con los que, no solo estaríamos comunicados con el mundo entero, sino que los usaríamos para ver la tele, leer, y hasta para ligar, si me apuras. (Yo no cielo. Ya sabes ;))

Bromas aparte. Nuestra vida la cambió primero Internet, y luego los smartphones y su uso generalizado. Y ese cambio es tan espectacular, tan brutal, que nos está obligando a muchos profesionales de muchas profesiones a cambiar a marchas forzadas, para adaptarnos a él. Ya no basta con estar en Internet. Ahora Google te penaliza incluso si el diseño de tu web no está adaptado para móvil. Hasta ese punto han llegado de lejos los móviles.

Pero ya no es sólo cuestión de estar en Internet. Es incluso la forma de estar en Internet. Y me voy a referir a la abogacía, que es mi profesión y la que conozco, pero estoy segura de que este cambio, que abarca la totalidad de  la forma de vivir, está afectando a otras muchas profesiones igual que a nosotros. Hasta hace nada, básicamente, para ser abogado necesitabas, un despacho, a ser posible con pinta de caro; un traje de chaqueta, igualmente con pinta de caro, mejor varios en este caso; y unos cuantos contactos, vamos, el famoso boca a boca. Y sentarte a esperar. Y como éramos menos, y la publicidad estaba hasta prohibida, pues era lo que había. Y los abogados eran casi siempre señores muy serios, muy distantes, que demostraban todo el tiempo lo mucho que sabían, y a los que la gente no les entendía nada de lo que hablaban.  En el primer despacho donde yo trabajé, la gente esperaba más o menos  hora y media de cola a que la recibiera mi jefe, abogado de postín.

Hoy en día no te espera nadie. Yo creo que ya ni en la seguridad social aguantamos tanto…

Hemos cambiado. Los clientes no quieren perder el tiempo, y los abogados tampoco. ¿Para qué necesitas venir a mi despacho, desplazarte, pagar un párking en el centro etc, para darme un documento que puedes escanear con tu teléfono y mandarme por email o subir directamente a tu carpeta de cliente?

Tampoco creo que las personas confíen en un abogado distante, que habla raro y no se entiende lo que dice. Eso era antes. Hoy en día quiero creer que cualidades como la empatía y el trato personal, son mucho más importantes que venderle al cliente que uno sabe más simplemente porque utiliza un lenguaje jurídico.

Pienso que al cliente medio, le reconforta dirigirse a su abogado de tú a tú. Sentirse comprendido, saber que hay alguien ahí que le escucha, y que está para preocuparse de su problema y solucionarlo, alguien accesible, y capaz. Obviamente, esto no es así con las empresas del IBEX, pero a ésas no apunto como clientes todavía. (aunque pensándolo fríamente…;))

DSC07344-BLo que si tengo muy claro, pero muy claro, es que está revolución silenciosa de la abogacía está, tristemente, pasando desapercibida para muchos compañeros. Ejemplo claro. El otro día tuve que mandar un mail a diez, y NINGUNO tenía dominio propio. dos tenían el dominio de su ICA, y el resto eran correos de hotmail o gmail. Y eso hoy, siglo XXI, año 2015, de cara a tu reputación online, no te lo puedes permitir.

Compañeros que no tienen presencia online,  que no usan redes sociales, que ni siquiera tienen perfil de Facebook o de Twitter. Y específicamente este último no solo te puede posicionar sino que sin duda te enriquece como profesional e incluso como persona, si eliges bien a quien sigues,  a través de la conversación con otros profesionales, de la lectura de otros blogs, otras opiniones y otras formas de ver la profesión. Y por supuesto lo que aprendes de los expertos, que comparten lo que saben enriqueciéndose a su vez con los comentarios de los demás. Todo un mundo.

Y no me canso de repetir que la primera vez que oí hablar de todas estas cosas, no me lo creí. Y fue en una charla de Eva Bruch que se llamaba “The Electronic Lawyer”.  Y juro de verdad que no lo vi. Quizás estaba demasiado metida todavía en el concepto de abogacía tradicional, tal vez tenía aún la mente demasiado cerrada a todos estos cambios. Creo que mi teléfono por entonces era una Blacberry. La ponencia se trataba de la posibilidad de que exista un “Do It yourself” de la abogacía, en el que el usuario tenga la posibilidad de seleccionar, rellenar y descargar su propio documento legal, sin intervención del abogado. Es un modelo que en Estados Unidos está funcionando muy bien.  Pero el run run se me quedó ahí, y después de mucho darle vueltas, durante dos años, y de pensarlo, y de mirarlo, y de ver la forma de hacerlo,  en unos días vamos a lanzar, en esta misma página, una tienda online de documentos legales. Así que al final, aquella charla cambió mi forma de ver la abogacía

Y yo me subo al carro. Y estoy dispuesta  a aprender todo lo que pueda y a ofrecer todo lo que sepa. Por cierto, hoy me he preinscrito al Legal Management Forum 2015 que el año pasado me quedé con unas ganas locas de haber ido. Y me dieron  una envidia loca todos los compañeros que estaban tuiteando desde allí. Y no pongo envidia sana, porque parto de la base de que la envidia sana no existe.

También tengo que apuntar la parte negativa del asunto, y espero comentarios sobre el tema. ¿No encontráis mas complicado que nunca ser abogado? Porque claro, están los grandes despachos, los de siempre, con sus presupuestos para marketing y sus líneas low cost. Y luego estamos los demás. Que, a trancas y barrancas, vamos arrancando de aquí y de allá, como buenamente se puede,  presupuesto para web, presupuesto para marketing, pero que al final, acabamos currando el triple, porque, además de hacer el trabajo de despacho de siempre, hacemos dos post para el blog a la semana, el Twitter personal, que si el branding, que si comenta en algún blog, que si la página personal de LinkedIn…. Un sinvivir……tú que dices: ¿curras el triple? y tú, como cliente ¿qué opinas?

¿Te gusta? ya sabes. Comparte.

Besos a todos, y a ver cuántos nos desvirtualizamos en octubre.

Julia

 

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2 Comentarios

  • Publicado 16 Julio, 2015

    Gema Arjona

    Gracias por ese empujón,por compartir ,… es muy agradable el compañerismo que transmite esta apertura, enriquecimiento mutuo de todos los que van dando el salto.

    • Publicado 16 Julio, 2015

      JULIA

      Muchísimas gracias a ti… Por leerlo, por apreciarlo y por comentarlo. Un abrazo!

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