Adiós a las Faltas

Adiós a las Faltas

Hay que ver el lío que nos han armado con este asunto de los delitos leves. Con lo a gustito que estábamos nosotros con las faltas, que eran como un pijama cómodo, de esos de invierno, al que estás tan acostumbrado ya que ni lo sientes…

Pero no. Ahora tenemos que estudiarnos la regulación nueva, y, como aquél que dice, empezar otra vez.

Y nada mejor para empezar, aunque me repita, que hacerlo por el principio. Yo tenía una frase hecha, algo manida, si, para qué negarlo, que siempre les decía a mis clientes que venían con un juicio de faltas: “no te preocupes, menganito, que la falta es lo mínimo que se despacha en derecho penal.”

Efectivamente, no me voy a extender en una regulación que ya no existe, pero, ni dejaban antecedentes penales, ni podían conllevar pena de prisión, y además, prescribían a los seis meses. Un chollo.

Hoy en día las cosas han cambiado bastante.

Yo el primer problema que me encuentro, es que ya no tenemos una regulación única, ya no están todas recogiditas en un mismo Libro del Código Penal, y cuando queremos saber si estamos ante un delito leve o no, estamos como desangelados. Como pollo sin cabeza, el abogado no sabe bien dónde acudir.

Si nos atenemos a las faltas que han quedado reguladas como delitos leves, luego hablaremos de la despenalización de alguna de ellas, tenemos que acudir al art. 13 del código penal, que tras la nueva regulación nos determina la gravedad del delito, en función de la pena imponible. Si la pena es leve o menos grave, el delito será leve.

Ello implica que se han creado una serie de conductas, que por llevar aparejadas penas menores, aún siendo delitos, son considerados delitos leves, y con un sistema distinto, tanto procesal como penológico en sí,  de las versiones, digamos más graves de los mismo delitos.

De esta forma, lo que fueran en su día las faltas, quedan diseminadas por medio código penal, y se califican como delitos leves en función de la pena que les corresponde. Esto ocurre con las faltas de lesiones, de hurto de uso de vehículo, y otras.

Por otro lado, hay algunas conductas que dejan de estar tipificadas como delito y pasan a ser consideradas infracciones administrativas, casi todas ellas contenidas en la Ley de seguridad ciudadana o ley mordaza. Hablamos de los daños leves a bienes comunes, (mobiliario ciudadano etc) de las desobediencias  contra la autoridad, abandono de jeringuillas etc. Esto a mí me genera cierta desconfianza, porque prefiero que llegado el caso, me juzguen a que me multen sin más. Pensemos en la falta de desobediencia a la autoridad. No deja de ser juez y parte, la dicha autoridad, que es la que considera que la has desobedecido y la que te multa por ello. Veremos cuántas de ésas nos va a tocar recurrir, incluso ante los Juzgados de lo Contencioso administrativo.

Y, aún más, un tercer grupo de lo que fueran las faltas, cuya regulación se remite, a partir de ahora, a la legislación civil.  De éstas, las que tienen más relevancia son la de homicidio y/o lesiones por imprudencia leve,  o menos grave. La relevancia  viene dada, principalmente por los accidentes de tráfico, que hasta hace prácticamente un momento se llevaban como juicios de  faltas, con relativa rapidez, y la gratuidad que ofrecía la valoración del daño por el forense. A partir de ahora, una vez  determinada la imprudencia como leve, en el caso del homicidio, y como menos grave o leve, en el caso de las lesiones, la reclamación deberá hacerse por la vía civil, con el consiguiente retraso, dado el colapso actual de los Juzgados. (Y la más que probable poca disposición de las compañías de seguros a pagar por las buenas…)

En cuanto al procedimiento de las faltas que continúan tipificadas como delitos leves, será prácticamente el mismo que el de los antiguos juicios de faltas, con la pequeña diferencia de que, hasta ahora, para el juicio de faltas no se podía solicitar abogado de oficio, y ahora, los Colegios de abogados estamos luchando para que se conceda el derecho a abogado de oficio en todos los juicios por delitos leves. Por varias razones. Porque dejan antecedentes penales, cosa que no ocurría con las faltas, aunque sólo sea durante seis meses, porque algunas conductas aparecen agravadas, y bueno. Porque merece la pena contar con un abogado en estos casos. De momento necesitamos que lo solicite el juzgado, no el particular. Pero en ello estamos.

En fin. Se me quedan muchas cosas en el tintero, como la necesidad de la denuncia, el valor del perdón del ofendido o la posibilidad del Ministerio fiscal de solicitar el sobreseimiento por razones de escasa gravedad, o por falta de interés público en la persecución del delito, atendidas las circunstancias del hecho.

Quizás otro día. Solo decir dos cosas. La primera, que como en toda reforma, habrá que ver cómo funciona en la práctica, ya que si hay algo que he aprendido en todos estos años, es que muchas veces la realidad supera con mucho la regulación legal, y la segunda, que en el próximo Congreso de la Abogacía en Málaga, los días 15 y 16 de octubre, (cuyo programa podéis consultar AQUI ) va a venir ni más ni menos que el Juez Pablo Ruz a explicarnos esto de las faltas. Así que no me lo pierdo.

Un abrazo…

Julia.

 

 

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