¡Qué dura es la vida del Abogado!

¡Qué dura es la vida del Abogado!

Hoy, solo unas líneas para hablar sobre lo dura que es la vida de los abogados. Que si. Que te puede parecer una tontería que te diga esto, pero que es la pura verdad. Y cada día más.

Vamos a ver. En España hay la friolera de 250.000 abogados. Solo en el colegio de abogados de Málaga, hay más abogados colegiados que en Paris, que es una ciudad con una población de casi dos millones y medio de personas, y un área metropolitana de dieciséis millones.

De éstos abogados, el 95% ejercemos en despachos pequeños, es decir, entre unipersonales y dos o tres compañeros.

Somos profesionales con una media diez o quince años de experiencia, que nos tomamos en serio nuestra profesión, que ejercemos por vocación, y no con la idea de enriquecernos, aunque sí con la pretensión de vivir de ella, y que hemos empezado a trabajar, pobres de nosotros, en un mundo en el que no existían ni las agendas electrónicas. No te digo ya el Facebook.

Y tenemos, por arriba, a los grandes despachos, con sus presupuestos para marketing y sus líneas low cost. Con sus community managers y sus estudios de mercado, y sus consultorías.

Y por abajo, a los abogados jóvenes que reparten panfletos por la calle vendiendo asesorías a 15 € al mes.

Y no es que nos dé miedo el low cost, ni mucho menos. Cualquier abogado que esté en el turno de oficio sabe lo que es trabajar a tarifas de risa. De hecho, creo que en el último estudio ha salido que cobramos unos 2€ la hora, así que si eso no es low cost, que venga Dios y lo vea. Y llevamos así toda la vida.

Pero eso es distinto. Eso lo haces porque, o yo al menos lo hago, porque entiendo que es la forma de devolver a la sociedad el privilegio que yo he tenido y que otras personas no tienen, de haber podido estudiar una carrera, y tener una profesión, que es de hecho, la única profesión liberal, que aparece mencionada en la Constitución Española, entre los derechos fundamentales de las personas, el derecho a la defensa letrada. La gente tiene derecho a una defensa digna y yo se la ofrezco, independientemente de lo que me paguen, o de que ellos no tengan recursos para pagarme.

Pero lo que sí está bien claro, es que una cosa es reducir costes, tal y como venimos discutiendo en las últimas grandes reuniones de la abogacía, una cosa es cambiar el modelo de abogado, vender, porque de eso se trata al final, un producto más online, quizás menos personalizado, solo desde el punto de vista de que no le puedes coger la mano al cliente mientras te cuenta la historia,  tal vez más a un clic, y desde luego más barato, y otra muy distinta es trabajar a precios imposibles, que dejan la dignidad de la profesión a la altura de la de un mercado de abastos, con todos los respetos hacia lo que allí se vende, pero entendiendo que nada tiene que ver con la abogacía, en una especie de pelea de gatos, sobre quién tiene un precio más barato.

Por no hablar de la confianza que puede inspirar un abogado a 15€.

Y por eso la profesión de abogado es dura. Los cuarentones hemos tenido que aprender mucho. Hemos pasado de pensar: ¿para que necesito yo una blackberry, si cuando no estoy en la wifi del despacho estoy en la de casa? A pensar: Oh, Dios mío, me he dejado el móvil en la oficina!, mientras entramos en pánico pensando en los correos, WhatsApp, llamadas, y miles de problemas que no podremos solucionar en toda la mañana, por no llevar el telefonito encima.

Hemos pasado de un mundo en el que la publicidad de la abogacía estaba prohibida, a un mundo en el que si no tienes una web del despacho, una página de Facebook, un Twitter personal y otro de la empresa, un perfil de LinkedIn y otro de la empresa, un Blog y por supuesto, por supuestísimo, un correo electrónico con dominio propio, no eres nadie.

Y hemos tenido, en la mayoría de los casos, que aprender a gestionar todo eso. Y pensar a qué hora publicar los tuits, y qué poner en el Facebook, y a quien dirigir los artículos del blog, y mirar el analytics, y poner palabras clave,  y empezar a leer libros sobre redes sociales, y sobre marca personal, y sobre marketing online…

Y todo eso, además de nuestras demandas, nuestros juicios, y nuestras cosas de siempre, como pelearte con el funcionario, o con el secretario judicial, o acordarte de la familia del Señor Fiscal, que está puesto ahí con el único fin de amargarte la existencia,(con honrosas excepciones tuiteras que llevan toga y tacones ;)) o estudiarte la reforma del código penal, el cliente que ha mirado en google y cree que eso sustituye tus cinco años de carrera y tus quince años de práctica, o el que le dices que se esté calladito y no hable y cuando está delante del juez  va y canta la Biblia en verso, mientras yo me vuelvo mono por detrás haciéndole gestitos para que se calle, y después  pregunta  que  por qué lo condenan….

Y así. Es que las series de abogados norteamericanos han hecho mucho daño. Con sus macro despachos, y sus abogados que se mueven con cifras de millones de dólares.

Como punto positivo, me quedo con lo mucho que me ha gustado aprender y leer todo lo aprendido y leído sobre ese nuevo mundo para mí que es el marketing digital, y destaco también que empieza a moverse la corriente contraria, es decir, aquellos que dicen que menos networking y más working, y que, aquellos que tuiteamos, y publicamos regularmente en redes sociales, será porque no tenemos trabajo de verdad que hacer. Yo lo llamo simplemente adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando ya hemos aprendido lo que es el abogado 2.0, y estamos empezando a quedarnos con el abogado 3.0, he empezado a leer en algunos artículos algo sobre el abogado 4.0. Y juro que no tengo idea de lo que es. Todavía. También he leído que nos pueden sustituir por robots. Se verá.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Adaptarse o morir? O ¿Luchar contra corriente para quedarse siempre en el mismo sitio? ¿Qué prefieres como cliente? ¿Qué te inspira más confianza? Cuéntamelo. Estoy a un clic. Ya lo sabes.

 

Un abrazo

 

Julia

 

 

8 Comentarios

  • Publicado 2 Junio, 2015

    julia

    Hola julia, la situación que tu comentas se está poniendo igual en nuestro país Colombia, y se volverá peor ya que las universidades sacan abogados como pan hecho en moldes y por montones cada semestre.

    • Publicado 2 Junio, 2015

      JULIA

      Lo único que se puede hacer es seguir preparándose, formarse y saber seguir adelante, utilizando la experiencia en nuestro favor sin tener miedo al cambio. Un abrazo desde España

  • Publicado 2 Junio, 2015

    Ger

    Eso de “Y tenemos, por arriba, a los grandes despachos, con sus presupuestos para marketing y sus líneas low cost. Con sus community managers y sus estudios de mercado, y sus consultorías.” ya no es exclusividad de grandes despachos, está en la mano de abogados unipersonales, mi empresa tiene clientes abogados que sin tener despachos se lo están haciendo.

    Jajajajaja, has clavado la realidad: “…si no tienes una web del despacho, una página de Facebook, un Twitter personal y otro de la empresa, un perfil de LinkedIn y otro de la empresa, un Blog y por supuesto, por supuestísimo, un correo electrónico con dominio propio, no eres nadie.”

    Sinceramente, yo tampoco sé lo que es abogado 3.0, pero suena taco molón y la verborrea tecnológica vende. xDDDD

    • Publicado 3 Junio, 2015

      JULIA

      Es una cuestión de presupuesto, como todo en la vida, puedes llegar tan lejos como llegue tu presupuesto para marketing, el resto te lo tienes que hacer tu. Y en la mayoría de los casos, me temo que es casero….
      Por cierto, ¿has oído hablar del big data y el abogado 4.0? 😉
      Un abrazo.

  • Publicado 2 Junio, 2015

    Marcos

    Hola, antes que nada felicitarte por poder plasmar en, papel?? lo que muchos cuarentones togados disfrutamos a diario.
    Mi opinión es que debemos adaptarnos.
    Creo que en nuestro inicio como profesionales “solo” teníamos que actualizarnos en materia legal y jurisprudencial.
    Ahora el avance de la tecnología hace que con “solo” eso no sea suficiente.
    Especializarse cada vez mas puede ser recomendable pero de ahí a que sea rentable….

    • Publicado 3 Junio, 2015

      JULIA

      Ay! la rentabilidad…. Me entran ganas de preguntar… ¿te acuerdas de cuando éramos clase media? hoy en día muchos compañeros luchan simplemente por sobrevivir, teniendo incluso dificultades para pagar las cuotas de los colegios o los seguros profesionales. ¿La salida? creo que es ésta. Diferenciarse, adaptarse y especializarse. Pero no es inmediata, por supuesto. En cualquier caso, otra cosa no sabemos hacer, yo por lo menos…. 🙂

  • Publicado 3 Junio, 2015

    Margarito Lara López

    Buenas noches, desde México. En efecto, es muy dura la vida del abogado; tenemos que estarnos preparando, actualizando, constantemente; para ofrecerle a nuestros clientes un mejor servicio, que sin embargo, muchas veces no lo valora, y cuando le cobras tus honorarios, se molesta, se inconforma. En mi país, se han realizado y siguen realizando muchas reformas a nuestra Constitución Política Federal y leyes federales; algunas con razón, y otras no; lo que propicia que tengamos los abogados que actualizar nuestros conocimientos respecto de tales reformas, para poder interpretarlas y aplicarlas en los asuntos legales que manejemos. Saludos cordiales.

    • Publicado 3 Junio, 2015

      JULIA

      Buenos días, Es que es complicado ser abogado eh? 😉
      Un abrazo desde España!

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