¿Y tú, cómo te vendes?

¿Y tú, cómo te vendes?

Y aquí estaba yo, toda despistada esta tarde, sin saber qué escribir en el Blog. Porque yo para eso soy española española, vamos, de las de hacerlo todo en el último minuto de toda la vida, que no había más que ver las colas en los bancos de la semana pasada, cuando la Ley que ordenaba digitalizar los DNI llevaba aprobada desde 2010.

Pero en fin, me centro. Aquí estaba yo, y me encuentro con este artículo del País, compartido en Twitter por Isabel Iglesias (@isa_iglesas_al ) y me parece fascinante. Bueno fascinante igual tampoco, pero si muy interesante. Así que he decidido comentaros varias cosas al respecto.

La primera es que, aunque desconozco la actual formación de los futuros abogados españoles, por aquello del plan Bolonia y todo eso,  tengo serias dudas acerca de que tengan mucha formación oral, o muchas clases de oratoria, que no es lo mismo una cosa que la otra. Desde luego en mi época no teníamos ninguna asignatura que nos preparara para hacer un juicio oral.

Puedo contaros, como anécdota, que la semana anterior a mi primer juicio, que era una Audiencia Previa, tuve pesadillas varias noches, soñando que llegaba al juicio y no llevaba los papeles, o que me quedaba en blanco y no sabía que decir.  Una vez en Sala, me temblaban tanto las rodillas que tenía miedo de que me dieran contra el estrado, y sonaran, y tuve que hacer un verdadero esfuerzo de voluntad, por lo menos ya a mitad del  Acto porque juicio aquello no era, por suerte, para poder dejar de oír el martilleo de mi corazón y oír lo que decía el juez. Estoy completamente segura de que mi cara era de absoluto pánico. Y los clientes no se acuerdan de mí, porque aquello fue una sustitución, y después me he cruzado con ellos varias veces y no me recuerdan, pero yo no me olvidaré de ellos en la vida. Vamos, como cuando pierdes la virginidad. Y es que no hay cosa más indefensa que un abogado recién licenciado actuando en juicio. Esta es otra de las diferencias que tenemos, tal y como dice el artículo que os he enlazado más arriba, con los Estados Unidos, donde la formación académica y la costumbre, y sobre todo la competitividad del propio sistema, hacen que las personas estén mejor preparadas para hablar en público desde mucho antes de la vida universitaria. Ni hablamos de la introducción al mundo laboral.

Pero no es un problema exclusivo de la abogacía. No hace más de un par de semanas, acabé por mera casualidad en un acto político, de un partido que no mencionaré, en una ciudad que no es la mía y no diré tampoco. Y me llamó tremendamente la atención, que una de las personas que va con un numero importante, en puestos de salida,  en las listas de esa ciudad, en un discurso de 2 minutos dijo tres frases incorrectas. Y la política es, como el derecho, el arte de la oratoria. El arte de convencer mediante el discurso, aunque luego, en ambas profesiones haya mucho más detrás. Seré ingenua, pero igual que me sigue pareciendo increíble que un abogado lea sus conclusiones finales y se quede tan fresco, no me puedo creer que un político no sepa hablar, que es de lo que come.

La necesidad de hablar bien en público alcanza hoy en día, según el artículo el 89% de las profesiones. Yo casi diría más. Hoy todos, pero todos, tenemos que saber vender. Si hay algo que nos ha dejado la bendita crisis es una competitividad brutal y una creatividad extraordinaria. Y ambas debemos ser capaces de expresarlas.

Tanto de cara la búsqueda de un empleo, como de cara al trabajo autónomo, ¿cómo me voy a vender si no puedo hablar de mi?¿como te voy a contar lo genial, lo fantástico, lo bien que encajo contigo o con tu empresa, si me muero de miedo antes que abrir la boca?

Porque hay que tenerlo bien claro. Lo que hay ahí afuera es un mundo donde ser uno más es ser uno menos. Donde todos intentamos ganarnos la vida comiendo del mismo pastel.

Y finalmente te puedo contar como lo superé yo. En mi caso, estoy convencida de que el movimiento se demuestra andando. Puedes ir a mil clases de oratoria, y puede que ayuden a sentirte más seguro. Pero nada te ayudará tanto como enfrentarte a tu miedo, porque al miedo solo se lo vence así. Enfrentándose a él, cuantas más veces mejor. Así, y estando bien, pero bien seguro de lo que tienes que decir.

A partir de ahí, hay gente que le gusta llevar escrito lo que va a decir, hay que gente que prefiere improvisar, hay quien lleva presentaciones, ya depende de si vas a dar una conferencia o una ponencia o vas a un juicio. Para una conferencia mejor llevar una presentación, porque te condensa las ideas de una manera muy visual, y te permite llevar el hilo del discurso. Puedes hacerla ligeramente divertida, para mantener la atención del auditorio, y desde luego eficaz, trasmitiendo las ideas centrales con menos esfuerzo y mayor seguridad.

Para un juicio hay, básicamente, tres  tipos de abogados, o tres formas de enfocarlo.

El que lleva escrita hasta la última palabra de lo que va a decir, y va y la dice, tenga o no relación con lo que ha ocurrido en el juicio. En estos casos el juez suele mirar con cara de extrañeza al letrado en cuestión.

El que lleva escrita hasta la última palabra de lo que va a decir pero se adapta, y modifica su discurso de conformidad con lo que va ocurriendo en el juicio.

Y el que se estudia el juicio, lleva tres ideas escritas, y se adapta al juicio de tal manera que no lleva discurso alguno preparado. El que va sin papeles.

Yo pertenezco a este último grupo. No me gusta llevar los juicio preparados por escrito, sobre todos los penales, porque los juicios son una cosa viva, y mucho más abierta en penal, donde te puede aparecer un testigo o una prueba nueva el día del juicio, no es raro que las versiones de unos y de otros se contradigan después de que hayan pasado varios años desde que declararon en el juzgado de instrucción, y hasta el fiscal puede modificarte las conclusiones sobre la marcha sin ningún problema.

Así que yo me lo estudio, escribo las tres ideas centrales, y los tres hechos a probar, y adelante.

Y tu, ¿qué opinas? ¿eres capaz de hablar en público o no? ¿te sabes vender? Me encantaría recibir tus opiniones. Ya sabes info@2msabogados.es y estoy al otro lado. También puedes seguirnos en Facebook y en Twitter.

Y si te gusta mi trabajo, porfa, compártelo.

Un abrazo, y nos leemos pronto.

Julia

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